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Vuelos de deportación: Trump mantiene el ritmo de Biden

El ritmo de los vuelos de deportaciones en Estados Unidos se ha mantenido estable bajo la administración de Donald Trump, a pesar de su promesa de expulsar a millones de inmigrantes. Un análisis de CNN basado en datos de Witness at the Border confirma que la cantidad de vuelos de repatriación en las primeras semanas del mandato republicano es similar a la registrada durante la administración de Joe Biden.

Los vuelos de deportación continúan con regularidad, transportando inmigrantes indocumentados a sus países de origen. La administración Trump ha destacado sus esfuerzos de control migratorio con imágenes de arrestos y embarques en aeronaves, pero la realidad operativa limita una escalada masiva de expulsiones.

Para agilizar los procesos, el gobierno ha comenzado a utilizar aviones militares en deportaciones, lo que incrementa los costos operativos. Estas aeronaves complementan los vuelos tradicionales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), permitiendo el traslado de inmigrantes a sus países en tiempos más reducidos.

Los principales destinos de estos vuelos siguen siendo Guatemala, Honduras y El Salvador. Sin embargo, en 2025 se han incorporado 14 nuevos países a la lista de repatriaciones, entre ellos Brasil, Panamá e India. En el caso de Venezuela, EEUU reactivó los vuelos de deportación tras llegar a un nuevo acuerdo con el gobierno de Nicolás Maduro.

A pesar del compromiso del presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, de incrementar en un 40% los vuelos de repatriación, los datos reflejan una leve reducción de deportaciones hacia ese país y hacia Honduras. En contraste, han aumentado los vuelos hacia Ecuador y Colombia.

En el caso de Cuba, la semana pasada se llevó a cabo la primera operación bajo el mandato republicano, pero al parecer seguirán el mismo ritmo. Desde que se reanudaron en abril de 2023 solo existe como promedio un vuelo mensual que transporta a poco más de 50 migrantes cubanos de regreso a la Isla comunista.

Las deportaciones masivas han generado tensiones diplomáticas. En los primeros días de la administración Trump, una disputa con Colombia por el uso de aviones militares estuvo a punto de derivar en una guerra comercial entre ambas naciones. Sin embargo, un acuerdo evitó una escalada del conflicto.

El uso de recursos militares y acuerdos con terceros países sugiere que la administración Trump busca mantener una política migratoria agresiva, pero las limitaciones operativas han impedido una escalada en las deportaciones. A medida que avanza el año, se espera que el gobierno refuerce su estrategia de expulsiones en un intento por cumplir su promesa de campaña.

Para los inmigrantes, el panorama sigue incierto. Aunque los números no han aumentado drásticamente, las acciones del gobierno muestran una clara intención de intensificar los controles y acelerar los procesos de deportación en los próximos meses.

 

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