La administración de Donald Trump ha iniciado una reestructuración significativa en el liderazgo de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) con el objetivo de aumentar la efectividad de su campaña contra la inmigración ilegal.
Según fuentes cercanas consultadas por CBS News, se planea reasignar a altos funcionarios en las oficinas de ICE en todo Estados Unidos, en un movimiento que responde a las frustraciones sobre los niveles actuales de arrestos y deportaciones.
Los cambios afectarán a aproximadamente una docena de líderes locales de ICE, con algunos de ellos siendo reemplazados por oficiales actuales o exfuncionarios de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). Las reasignaciones ya han comenzado, aunque los funcionarios afectados no serán degradados ni despedidos, sino que se les dará apoyo adicional en sus respectivas oficinas.
El cambio de liderazgo en ICE abarcará aproximadamente la mitad de las 25 oficinas de campo de la agencia. Sin embargo, en la mayoría de los casos, los directores de estas oficinas no perderán su cargo, sino que serán reasignados a nuevas responsabilidades dentro de la estructura de ICE. Este ajuste se percibe como una medida para brindarles apoyo adicional a las oficinas de ICE que requieren un enfoque más decidido en las deportaciones.
Una parte clave de esta reorganización es la creciente intervención de los funcionarios de CBP y la Patrulla Fronteriza en el cumplimiento de la política de deportaciones, especialmente en ciudades lideradas por demócratas como Chicago y Los Ángeles.
En estas ciudades, los agentes de la Patrulla Fronteriza han llevado a cabo arrestos en lugares como estacionamientos de Home Depot y lavados de autos, lo que ha generado una fuerte oposición local. Los críticos acusan a los agentes de ser demasiado agresivos y de arrestar a inmigrantes sin antecedentes criminales, lo que complica aún más la relación con las comunidades locales.
A pesar de las controversias, dentro de la administración Trump, algunos funcionarios consideran que la Patrulla Fronteriza está mejor equipada para cumplir con las metas de arrestos masivos que el propio ICE. En la primavera, Stephen Miller, subdirector de personal de la Casa Blanca y uno de los arquitectos de la política de deportaciones, sugirió que ICE debería realizar al menos 3,000 arrestos diarios, una meta que hasta ahora no ha sido alcanzada por la agencia. Si bien los arrestos diarios han superado los 2,000 en algunas ocasiones, el promedio diario sigue siendo de aproximadamente 1,000.
Hasta esta semana, ICE ha realizado más de 260,000 arrestos bajo la segunda administración Trump, lo que ha generado preocupación entre los inmigrantes, especialmente aquellos sin antecedentes penales. A medida que se avanza en esta reestructuración, los efectos de estas políticas continúan siendo una fuente de tensión y debate tanto a nivel político como social.
Este no es el primer cambio en el liderazgo de ICE bajo la administración Trump. Caleb Vitello, el primer funcionario asignado para dirigir ICE en esta segunda etapa, fue reemplazado en febrero por Todd Lyons, un veterano de la agencia, quien sigue ocupando el cargo de director interino. A pesar de la falta de un director confirmado desde 2017, la administración ha continuado con su agenda de deportaciones, con resultados mixtos hasta el momento.