El presidente Donald Trump ha presionado a varios líderes africanos para que acepten migrantes de terceros países que sean deportados desde Estados Unidos. Durante una reunión celebrada el pasado miércoles en la Casa Blanca, el presidente estadounidense presentó su plan a los presidentes de Liberia, Senegal, Guinea-Bisáu, Mauritania y Gabón, según fuentes oficiales cercanas a las negociaciones.
El objetivo de este plan es crear “terceros países seguros” que alberguen a los migrantes mientras sus solicitudes de asilo en Estados Unidos sean evaluadas. De acuerdo con fuentes de la administración, Liberia se encuentra en proceso de preparación para recibir a estos migrantes, aunque no se ha confirmado que haya habido un acuerdo formal. La Casa Blanca ha ofrecido incentivos comerciales y acuerdos de cooperación en distintas áreas a cambio de la aceptación de los migrantes.
A pesar de los intentos de la administración Trump, el plan ha sido ampliamente criticado por organizaciones de derechos humanos que señalan sus implicaciones en los derechos de los migrantes. La falta de transparencia en el proceso y las condiciones que enfrentan los migrantes son dos de los puntos más señalados por los detractores de la propuesta. El plan ha sido cuestionado debido a su enfoque hacia países con dificultades propias en términos de recursos y estabilidad política.
Por otro lado, el gobierno de Liberia, a través de su ministra de Asuntos Exteriores, Sara Beysolow Nyanti, ha desmentido que esté negociando acuerdos para recibir migrantes deportados, subrayando que aún no se ha llegado a ningún tipo de acuerdo con Washington. Sin embargo, las conversaciones continúan, y otros países africanos como Benín, Esuatini, Libia y Ruanda también han sido contactados por la administración republicana para explorar la posibilidad de ser parte del acuerdo.
Este nuevo enfoque de Trump en la migración se basa en el precedente de la deportación de ocho migrantes a Sudán del Sur. Estos migrantes, originarios de Cuba, Laos, México, Myanmar, Sudán y Vietnam, fueron deportados tras perder una batalla legal para frenar su traslado.
En ese grupo se encontraban dos cubanos, Enrique Arias Hierro y José Manuel Rodríguez Quiñones, quienes fueron arrestados en abril de este año por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
El gobierno de Nigeria ha sido uno de los más firmes en rechazar la demanda de Trump, argumentando que el país ya enfrenta suficientes problemas internos y no tiene la capacidad para aceptar deportados de otros países. Esta postura se reafirmó recientemente por el ministro de Asuntos Exteriores nigeriano, Yusuf Tuggar, quien también rechazó la solicitud de aceptar migrantes venezolanos.