Un grupo bipartidista de senadores de Estados Unidos han solicitado al presidente Joe Biden una evaluación renovada y exhaustiva del llamado Síndrome de La Habana, luego de que importantes medios de prensa revelaran la presunta vinculación de Rusia en estos ataques contra diplomáticos estadounidense alrededor del mundo, pero en especial en la embajada de EEUU en Cuba.
Los legisladores, liderados por la senadora Susan Collins, y acompañados por Jeanne Shaheen y Mark Warner, expresaron su preocupación por la seguridad de los empleados gubernamentales en el extranjero, al ver las evidencias presentadas en un detallado reportaje del programa 60 Minutes de CBS que contradicen el último informe de la CIA sobre este suceso.
La petición de una nueva investigación exige además un reexamen de las políticas y medidas de seguridad para proteger a los funcionarios del gobierno en el exterior, subrayando el hecho de que los afectados “comprometen sus vidas para promover los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos en el exterior”.
Según el portavoz del Departamento de Estado, Matthew Miller, el gobierno “analizará la nueva información a medida que llegue y hará evaluaciones con nuestros homólogos de la Comunidad de Inteligencia”. Esta declaración subraya la seriedad con la que se toma la nueva evidencia presentada, que sugiere un posible nexo ruso con las misteriosas enfermedades reportadas inicialmente en La Habana y luego extendidas a sedes diplomáticas de EEUU en Europa y Asia.
El Síndrome de La Habana ha sido una preocupación continua para el gobierno de Estados Unidos, con reportes de afectados que incluyen personal de la Casa Blanca, oficiales de la CIA, agentes del FBI y miembros del ejército y sus familias.
Estos han experimentado síntomas que van desde migrañas hasta pérdida de audición, supuestamente causados por un arma secreta que emite microondas o ultrasonido de alta energía. El reportaje conjunto de The Insider, Der Spiegel y 60 Minutes afirma que el padecimiento misterioso, que ha afectado a personal del gobierno de EEUU en Cuba durante el 2016 y 2017 y que posteriormente ocurrió en otras partes del mundo, parece tener sus raíces en la Unidad 29155 del GRU ruso, especializada en sabotaje y asesinato.
La investigación explora la ciencia detrás de las armas de energía dirigida, incluyendo dispositivos acústicos y de microondas, y su potencial para causar los síntomas descritos por las víctimas del Síndrome de La Habana, ofreciendo un contexto histórico y los avances de la investigación militar rusa.