En la medida que se acerca el verano para la Convención Nacional Republicana la política estadounidense se va enrolando cada vez más en las elecciones presidenciales. En ese sentido, el nombre del cubanoamericano Marco Rubio, senador republicano por la Florida, destaca fuertemente como un candidato a la vicepresidencia para acompañar a Donald Trump en la fórmula presidencial.
Según informaciones del portal NBC, fuentes cercanas a la campaña del magnate republicano subrayan la creciente mención de Rubio en las discusiones internas, lo cual apunta a su posible selección entre un diverso grupo de aspirantes. Sin embargo, hay un impedimento a sortear: Rubio tendría que cambiar su residencia fuera de la Florida y con ello perdería su escaño en el Senado.
La referida fuente también advierte que Trump valorará una habilidad necesaria que ha demostrado Rubio: la capacidad de recaudar dinero. Recaudó casi 50 millones de dólares para su candidatura presidencial de 2016.
Con 52 años, Rubio no solo ha capturado la atención por su ascendente perfil político, sino también por su notable habilidad para conectar con el electorado latino, un factor clave para cualquier campaña presidencial en Estados Unidos. Su experiencia y respeto ganados en las comisiones del Senado, particularmente en política exterior, complementan su atractivo como candidato joven y dinámico dentro del partido republicano.
Obstáculo a sortear para que la fórmula presidencial no sea de un mismo estado
Un obstáculo constitucional se presenta debido a la residencia compartida en Florida tanto de Trump como de Rubio. Este detalle, que prohíbe a los electores votar por un presidente y un vicepresidente del mismo estado, podría requerir un cambio de residencia por parte de Rubio, replicando la maniobra de Dick Cheney en 2000 para evitar dicha restricción.
Si Rubio acepta mudarse a otro estado, tendría que dejar vacante su posición como senador por Florida. Lo anterior le daría al gobernador Ron DeSantis la potestad para nombrar a su sustituto provisional.
Otros aspirantes a la vicepresidencia con Trump
En una entrevista el 13 de marzo con Newsmax, el magnate republicano dijo que había un listado con 15 posibles nombres a escoger.
“La lista es larga y es muy temprano en cualquier tipo de proceso”, dijo un asesor de Trump. “No se ha contactado directamente con nadie todavía y no espero que eso ocurra hasta dentro de algún tiempo”, enfatizó. Analistas estiman que ese paso se dé en el mes de junio, justo un mes antes de la Convención Nacional Republicana entronaría oficialmente a Trump como el candidato del partido.
- Elise Stefanik: Representante republicana por Nueva York, conocida por su ascenso en la Cámara de Representantes y su firme apoyo a Trump.
- Ben Carson: Neurocirujano retirado y exsecretario de Vivienda y Desarrollo Urbano en la administración Trump, quien ya tiene experiencia en la gestión gubernamental y en campañas presidenciales.
- Tim Scott: Senador republicano por Carolina del Sur, destacado por su liderazgo en temas de justicia social y su capacidad para conectar con diferentes sectores del electorado.

Relación de Trump con su anterior vicepresidente Mike Pence
La relación entre el Donald Trump y su anterior vicepresidente Mike Pence se deterioró significativamente hacia el final de su mandato y especialmente después de las elecciones presidenciales de 2020. Durante su presidencia, Pence fue generalmente leal a Trump, defendiendo sus políticas y sirviendo como un enlace importante con los conservadores y el Congreso.
Sin embargo, la relación entre ambos se tensó tras las votaciones generales de noviembre de 2020, cuando Trump insistió en que había habido un fraude electoral significativo que le costó la reelección.
El momento más crítico en la relación Trump-Pence ocurrió el 6 de enero de 2021, durante la certificación del Colegio Electoral en el Congreso. Trump presionó a Pence, quien presidía la sesión conjunta del Congreso como parte de sus deberes constitucionales, para que rechazara los resultados electorales, algo que Pence no tenía el poder constitucional de hacer. Pence optó por cumplir con su deber constitucional de certificar la victoria de Joe Biden, lo que enfureció a Trump y sus partidarios.
Durante el asalto al Capitolio por parte de los partidarios de Trump ese mismo día, algunos manifestantes corearon amenazas contra Pence, y la situación se volvió extremadamente tensa. Tras estos eventos, la relación entre Trump y Pence se consideró fracturada.
Pence mantuvo un perfil relativamente bajo después de dejar el cargo y ha señalado diferencias significativas en su enfoque del liderazgo y la política en comparación con Trump, especialmente en lo que respecta al respeto por las instituciones democráticas y el Estado de derecho.