Rocha, acusado de espiar para Cuba, transfiere propiedades a su esposa antes de iniciar el juicio
Víctor Manuel Rocha, el ex diplomático de Estados Unidos que enfrenta cargos federales por espiar para el régimen cubano, se declarará no culpable en la audiencia que tendrá lugar el venidero viernes en Miami, a la cual pidió no asistir físicamente, pues estará representado por sus abogados de la firma Akerman.
Según refieren varios medios de prensa, el ciudadano de origen colombiano ya tomó medidas de protección personal al transferir apartamentos de lujo en Brickell City Center, valorados en más de 4 millones de dólares, a su esposa, Karla Wittkop Rocha.
🚨 Former US Ambassador Victor Manuel Rocha, accused of spying for the Cuban regime, files a motion with the judge for a waiver of appearance to not physically appear in the Federal Court of the Southern District of Florida this coming Friday, February 16th.@Americateve pic.twitter.com/i6N1zrBG1t
— Miguel Cossio (@cossiom) February 14, 2024
Este movimiento ha levantado interrogantes sobre la procedencia de los fondos y la legalidad de las transferencias, poniendo en duda la estrategia de defensa del acusado y la posibilidad de que el gobierno estadounidense confisque dichas propiedades si se demuestra que fueron adquiridas ilegalmente.
Expertos legales están divididos sobre el impacto de las transferencias de propiedad realizadas por Rocha. Mientras algunos consideran que el matrimonio podría no ser suficiente para proteger los activos de una posible confiscación, otros apuntan a la complejidad de probar la conexión de los fondos para adquirir las propiedades inmobiliarias con los cargos de los que se le acusa.
Rocha, quien dejó el servicio diplomático en 2002, fue detenido el 1 de diciembre de 2023 y enfrenta múltiples cargos, incluyendo actuar como agente ilegal de un gobierno extranjero y hacer declaraciones falsas para obtener y utilizar un pasaporte estadounidense. La ley estadounidense exige que aquellos que trabajen bajo el control de gobiernos extranjeros notifiquen a la oficina del Fiscal General, un requisito que Rocha supuestamente incumplió.
El caso ha capturado la atención de la comunidad cubana en el extranjero, dada la larga trayectoria de Rocha como presunto espía y las posibles implicaciones de su condena en las delicadas relaciones entre Estados Unidos y Cuba.
La expectativa gira en torno a la audiencia del 25 de marzo, donde Rocha, de 73 años, es representado por su abogada principal Jacqueline Arango, perteneciente a la firma Akerman, mismo bufete que participó recientemente en la llegada a Miami de varios dueños de Mipymes cubanas que quieren hacer negocios en EEUU.