El Parlamento Europeo ha impuesto una prohibición indefinida de entrada a sus locales a cualquier representante de la Asamblea Nacional del Poder Popular o del régimen cubano. Esta decisión se tomó como respuesta a la negativa de Cuba a permitir una visita planeada por una delegación democráticamente elegida del Parlamento Europeo, que fue además insultada y expuesta a acusaciones infundadas.
Según informa la organización Prisoners Defenders, la medida fue formalizada mediante una resolución, votada por mayoría absoluta, bajo el código P9_TA(2024)0122. La resolución, impulsada por el eurodiputado español Javier Nart, adscrito al Grupo Renew Europe, enfatiza la importancia de la igualdad, la reciprocidad y el respeto mutuo como pilares del Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación (ADPC) entre la Unión Europea y Cuba.
La situación escaló tras la negativa oficial de Cuba a recibir a la delegación del Parlamento Europeo, propuesta en otoño de 2023, a pesar de las invitaciones previas extendidas por la embajadora de Cuba ante la Unión Europea, Yaira Jimenez Roig.
La decisión del Viejo Continente se trata de “una herramienta que toma la temperatura política que el régimen tendrá que afrontar en la próxima legislatura europea de continuar con sus reiteradas agresiones al Parlamento Europeo, institución que es uno de los pilares fundamentales del Estado de Derecho europeo”, según divulgó Prisoners Defenders.
Esta delegación tenía como objetivo revisar la situación de los derechos humanos en la isla y fomentar un diálogo político constructivo. Sin embargo, las autoridades cubanas cancelaron la visita acusando a los miembros de la delegación de tener vínculos con terroristas, una afirmación que carece de fundamentos y evidencia.
En la negativa de La Habana para que se realizara la visita se alegó que Javier Nart y otros miembros de la delegación tenían unas “relaciones con una inédita y hasta ahora desconocida clase de terroristas internacionales, sacada de la chistera del régimen: los activistas pacíficos y prodemocráticos”.
A pesar de las apariencias, esto no constituye un conflicto diplomático tradicional, sino que refleja una estrategia más amplia del régimen castrista para limitar el escrutinio internacional sobre su política interna. El Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) ha evitado defender públicamente a las instituciones europeas, priorizando otros canales diplomáticos.
El incidente sugiere desafíos significativos para las relaciones entre la Unión Europea y Cuba en las próximas legislaturas. El Parlamento Europeo, uno de los pilares del Estado de derecho europeo, parece estar preparándose para una política más firme en respuesta a las continuas agresiones por parte del régimen castrista.