Una nueva caravana migrante, llamada “Dios nos guía”, está avanzando por territorio mexicano en ruta hacia la frontera sur de Estados Unidos. El grupo, que partió el 13 de octubre desde Tapachula, Chiapas, está compuesto por aproximadamente 1.000 personas de diversas nacionalidades, entre ellas venezolanos, colombianos, ecuatorianos, peruanos, centroamericanos, haitianos y ciudadanos de países tan lejanos como Afganistán y Nepal.
La caravana tiene previsto llegar a la Ciudad de México en los próximos días, donde se espera que sus miembros se dispersen y busquen diferentes rutas hacia la frontera con Estados Unidos. Según reportes de La Verdad, los migrantes esperan conseguir apoyo de la Guardia Nacional mexicana para proteger a los grupos más vulnerables, como mujeres y niños, durante su trayecto.
Entre las causas que motivan esta oleada migratoria están los retrasos en la aplicación CBP One, que facilita citas para la solicitud de asilo, las crecientes tasas de desempleo, la violencia de los cárteles y las crisis económicas que asolan a varios países de América del Sur y Central. Muchos migrantes, como Álvaro Batista, un colombiano que viaja con su familia, ven en este trayecto una esperanza de alcanzar una mejor vida en Estados Unidos.
“Queremos que nos faciliten el camino, sobre todo para las mujeres y los niños”, declaró Batista a La Verdad. Los migrantes aseguran que viajar en grupo les brinda mayor seguridad, aunque reconocen que el riesgo de sufrir abusos y robos sigue siendo elevado.
El tema migratorio ha sido un eje central en las declaraciones del expresidente Donald Trump. Durante un foro organizado por Univision Noticias, Trump afirmó que la entrada de inmigrantes debe ser legal, destacando la importancia de los trabajadores agrícolas indocumentados que realizan labores esenciales. “Queremos que vengan, pero de forma legal”, insistió el exmandatario, a la vez que alertaba sobre la llegada de “asesinos, narcotraficantes y terroristas” bajo la administración actual. Estas afirmaciones han sido polémicas debido a su tono alarmista.
El tema de la inmigración ha vuelto a cobrar relevancia en el panorama político estadounidense, especialmente de cara a las elecciones de noviembre. Según una encuesta de Economist/YouGov, el expresidente Donald Trump tiene una ventaja significativa en la confianza de los votantes en temas migratorios frente a la actual vicepresidenta Kamala Harris.
El senador de Texas Ted Cruz, conocido por su postura crítica hacia la inmigración ilegal, comentó en su podcast Verdict: “Entiendo por qué la gente viene, pero no podemos ofrecer todo gratis sin control”.
Si Trump es reelegido, ha prometido desmantelar la aplicación CBP One, una herramienta desarrollada durante la administración Biden-Harris para facilitar el ingreso legal de los migrantes a través de citas programadas. La mayoría de los solicitantes de asilo deben utilizar esta aplicación para asegurar una entrevista en los puertos de entrada fronterizos.
El expresidente también ha reiterado su intención de reinstaurar medidas más estrictas de control fronterizo, como la ampliación del muro en la frontera con México, propuesta que ha ganado popularidad en los últimos años. Según una encuesta reciente de Gallup, el 53% de los estadounidenses respalda esta política.
Mientras la caravana “Dios nos guía” avanza, las autoridades de ambos países se preparan para un posible incremento de solicitudes de asilo. Muchos de estos migrantes esperan cruzar la frontera antes de un posible cambio en las políticas migratorias, especialmente si Trump es elegido nuevamente en las elecciones presidenciales.