Más de 250 inmigrantes sin antecedentes penales están detenidos por ICE en el polémico centro de detención de Alligator Alcatraz en la zona de los Everglades en el sur de la Florida, según registros obtenidos por Miami Herald y Tampa Bay Times.
El centro, inaugurado recientemente en un antiguo aeropuerto en Ochopee, Florida, ha sido descrito como un lugar destinado para los “criminales más peligrosos” de Estados Unidos. Sin embargo, se han encontrado entre sus rejas a cientos de inmigrantes que solo enfrentan violaciones migratorias y no tienen cargos criminales pendientes.
El nombre Alligator Alcatraz no es solo una referencia a su ubicación, sino también al tratamiento severo y, según muchos críticos, desproporcionado de los detenidos. La instalación, construida rápidamente con tiendas de campaña y cercas de alambre, alberga actualmente a unas 750 personas, de las cuales muchas son inmigrantes sin historial criminal.
Esta situación ha provocado un fuerte debate sobre las políticas de deportación implementadas por la administración Trump, que incluyen la detención de personas que simplemente se encuentran en el país de manera ilegal, pero sin cargos penales adicionales.
De los más de 700 detenidos en este centro de detención, la mayoría proviene de países como México, Guatemala y Cuba. Aunque muchos de ellos tienen antecedentes de inmigración, solo un tercio de los detenidos tienen antecedentes criminales. Entre ellos, se encuentran personas acusadas de delitos graves como intento de asesinato y robo, pero también se incluyen aquellos que solo tienen cargos menores, como violaciones de tránsito.
Uno de los casos más notables es el de Denis Alcides Solis Morales, un nicaragüense de 56 años que fue arrestado por agentes de inmigración tras una parada de tráfico en Palm Beach.
Solis Morales había llegado legalmente a los EEUU en 2023 bajo el programa de parole humanitario y tenía una solicitud de asilo pendiente. La detención de Solis Morales ha puesto en evidencia las prácticas arbitrarias del centro de detención, ya que su caso no involucra ningún crimen penal.
Los funcionarios de la administración de Donald Trump defienden la detención de inmigrantes, incluso aquellos sin antecedentes criminales, argumentando que su presencia en el país ilegalmente ya constituye un delito. Tricia McLaughlin, secretaria adjunta del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), afirmó que muchos de los detenidos, aunque no tengan un historial criminal en EEUU, son “terroristas, abusadores de derechos humanos y pandilleros”, lo que justifica su detención.
Los representantes del Congreso han pedido que el gobierno sea más compasivo y que se revise la detención de personas que no representan una amenaza real. El senador estatal Carlos Guillermo-Smith, quien visitó las instalaciones, ha criticado las condiciones en las que los inmigrantes están siendo detenidos y ha señalado que este centro no es un lugar adecuado para aquellos que no han cometido crímenes graves.
En el centro de detención, las condiciones de vida son duras. Los detenidos son clasificados según la gravedad de sus infracciones, usando pulseras de colores que indican desde violaciones menores hasta crímenes graves.
La pregunta que muchos se hacen es: ¿cómo pueden los detenidos, como Solis Morales, ser considerados una amenaza si no tienen antecedentes criminales? Los defensores de los derechos de los inmigrantes piden una revisión más exhaustiva de los casos, pues consideran que muchos de los detenidos no deberían estar en este centro. Además, la detención prolongada en condiciones precarias podría violar sus derechos humanos.