Más de 126 mil migrantes cubanos y venezolanos han cruzado Honduras entre el 1 de enero y el 19 de mayo de 2024, según datos del Instituto Nacional de Migración (INM) de Honduras. De ellos, 32.751 son cubanos que llegaron presumiblemente en vuelos directos hasta Managua, Nicaragua.
El flujo migratorio hacia Honduras está dominado por venezolanos, con 93.133 personas, seguidos por los cubanos. Además, el INM identificó a 13.368 ecuatorianos, 13.025 haitianos, 9.723 colombianos y 6.994 chinos, entre otros migrantes de más de treinta países, incluidos asiáticos y africanos.
El INM reportó que en casi los cinco primeros del actual año un total de 201.024 migrantes ingresaron irregularmente al país en su ruta hacia México y Estados Unidos. El número es casi la mitad de los 545.043 migrantes que ingresaron en 2023, y representa un aumento del 188,6% en comparación con los 188.858 extranjeros registrados en 2022. De continuar esta tendencia, Honduras podría recibir más de medio millón de migrantes en 2024.
El 49,2% de los migrantes son hombres, el 26% son mujeres y el 24,8% son niños y adolescentes. La mayoría de estos migrantes ingresan irregularmente por «puntos ciegos», utilizando los servicios de traficantes conocidos como coyotes, quienes no siempre los llevan hasta la frontera con Guatemala.
Muchos migrantes irregulares son acogidos en los cuatro Centros de Atención al Migrante Irregular (CAMI) establecidos por el gobierno hondureño. En estos centros se toman sus datos biométricos y se les proporciona alimentación y atención médica. La creciente presión migratoria ha hecho que febrero sea el mes con mayor número de migrantes, con 49.357 personas registradas.
La ruta migratoria a través de Honduras es crucial para miles de personas que buscan llegar a la frontera suroeste de Estados Unidos. Sin embargo, las autoridades y organismos de derechos humanos señalan que los migrantes enfrentan condiciones peligrosas, y muchos dependen de traficantes de personas para atravesar el país. Esta situación se ha complicado desde 2021, cuando Nicaragua eximió de visado a los cubanos y La Habana abrió sus aeropuertos a vuelos comerciales que llegan directo a Managua.
Desde entonces, más de medio millón de cubanos han ingresado a Estados Unidos, aprovechando este «puente migratorio» que el régimen cubano utilizó para aliviar la presión social tras las protestas masivas del 11 de julio. Las autoridades estadounidenses han criticado esta operación, señalando los riesgos y la explotación a la que se exponen los migrantes.
Como resultado, han impuesto sanciones a agencias de vuelos chárteres que operaban esas rutas. La medida llevó a la suspensión de este tipo de vuelos, pero aerolíneas comerciales como la venezolana Conviasa y Aruba Airlines siguen operando y participando del tráfico de migrantes.
El flujo migratorio hacia Honduras ha aumentado en un 188,6% en comparación con los 188.858 migrantes registrados en 2022. Esta tendencia, de continuar, podría llevar al país a recibir más de medio millón de migrantes en 2024, una cifra sin precedentes que plantea importantes desafíos para las autoridades y los servicios de atención a migrantes.