Un migrante cubano de 63 años, identificado como Justo Betancourt, fue arrestado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en un aparente control migratorio rutinario en Estados Unidos. Betancourt, quien ha residido en el país durante 36 años, se encuentra detenido en el Centro de Detención Alligator Alcatraz.
La detención, realizada el pasado miércoles, ha generado gran preocupación entre sus familiares, quienes aseguran que el proceso es injusto, especialmente porque la acusación por conspiración que enfrentaba fue desestimada hace cinco años.
Según sus hijas, Betancourt acudió a una cita judicial anual en la corte, y horas después su familia descubrió que había sido detenido. “Cuando entró, mi hermana y mi tía no se dieron cuenta hasta horas después de que se lo habían llevado”, relató Kannis Betancourt, una de sus hijas.
La familia teme por su salud, ya que Betancourt es diabético y necesita insulina dos veces al día. Arianne Betancourt, su hija mayor, señaló que la única respuesta que recibió fue que si su padre deseaba insulina, tendría que conseguirla en México.
La detención de Betancourt ocurre en un contexto más amplio de un aumento de detenciones de inmigrantes sin antecedentes penales por parte del ICE. Al cierre de agosto de 2025, 16.523 inmigrantes sin antecedentes fueron arrestados, representando el 27.65% del total, superando incluso a aquellos con antecedentes criminales. Este cambio de enfoque contrasta con las promesas de la administración Trump de centrar los esfuerzos migratorios en los inmigrantes criminales.
Las detenciones de inmigrantes sin antecedentes se han disparado, contradiciendo las promesas previas de centrarse en criminales peligrosos. ICE ha incrementado el uso de «arrestos colaterales», donde la detención de una persona inicialmente dirigida puede llevar a la captura de otros inmigrantes, lo que ha generado más arrestos de personas sin historial criminal.