
FBI lanza alerta nacional para capturar a Elaine Escoe, acusada de fraude millonario con fondos de ayuda por COVID-19 en Estados Unidos. La mujer, de origen jamaicano, desapareció en Palm Beach, Florida, el 3 de junio, dos días antes de una audiencia judicial, y desde entonces es considerada prófuga de la justicia.
Las autoridades sostienen que Escoe, también conocida como “Annie” o “Annie Palmer”, participó entre 2020 y 2021 en un esquema que defraudó al gobierno por más de 34 millones de dólares. Según la investigación, junto a otros implicados presentó más de 90 solicitudes falsas para acceder a programas federales de emergencia.
El fraude incluyó el Paycheck Protection Program (PPP), los Economic Injury Disaster Loans (EIDL), el Restaurant Revitalization Fund (RRF) y el Shuttered Venue Operators Grant (SVOG). En total, recibieron de forma ilícita 29.1 millones de dólares del PPP, 1.2 millones del RRF y 3.8 millones del SVOG.
Los documentos manipulados inflaban cifras de empleados, ingresos y nómina. Estas irregularidades pasaron inadvertidas durante meses en medio de la urgencia por entregar ayudas económicas en plena pandemia.
El FBI asegura que Escoe y sus cómplices distribuyeron pagos entre sí, transfirieron fondos a empresas bajo su control y retiraron grandes sumas en efectivo. También utilizaron cheques firmados en blanco para ocultar el origen del dinero.
Por estos hechos, enfrenta cargos por conspiración para cometer fraude electrónico, lavado de dinero y múltiples modalidades de fraude financiero. El día que debía comparecer en corte, el 5 de junio, ya no pudo ser localizada.
Elaine Angene Escoe nació en Jamaica en 1984, mide 5 pies 4 pulgadas, pesa unas 140 libras y tiene varios tatuajes. El FBI señala que mantiene vínculos en el sur de Florida y en Jamaica, lo que amplía las posibilidades de su paradero.
Las autoridades advierten que representa un alto riesgo de fuga e instan a la población a comunicarse con el 1-800-CALL-FBI o enviar información a través del portal tips.fbi.gov. El caso sigue en investigación activa.
Estos programas federales se crearon para sostener a pequeñas empresas y sectores vulnerables durante la crisis sanitaria. El PPP otorgó préstamos condonables para cubrir salarios y renta, mientras que el EIDL ofreció préstamos a bajo interés. El RRF y el SVOG apoyaron a restaurantes y locales de entretenimiento cerrados por las restricciones.
El fraude de Escoe pone de relieve cómo, bajo la urgencia de entregar recursos, el sistema permitió brechas que fueron aprovechadas por estafadores, afectando la confianza en las ayudas destinadas a proteger empleos y negocios.