Escuelas públicas en todo Estados Unidos, desde Miami hasta San Diego, han registrado un descenso significativo en la inscripción de estudiantes provenientes de familias inmigrantes, una tendencia que afecta gravemente a varios distritos escolares en todo el país.
La disminución ha sido impulsada principalmente por la menor cantidad de familias que llegan desde otros países, en gran parte debido a las estrictas políticas migratorias implementadas por la administración del expresidente Donald Trump.
Según datos de los distritos escolares de Miami-Dade y otros en estados como Alabama y Florida, las inscripciones de estudiantes inmigrantes han caído drásticamente. En Miami-Dade, la cifra de estudiantes que llegaron desde otro país ha disminuido de 14.000 el año pasado a solo 2.550 en este curso escolar, lo que representa una caída del 81%.
Este fenómeno ha afectado profundamente el presupuesto de los distritos escolares, que han perdido aproximadamente 70 millones de dólares, lo que ha llevado a los administradores a buscar formas de cubrir este déficit inesperado.
Luisa Santos, miembro de la junta escolar de Miami-Dade, expresó a la cadena CBS News su preocupación por esta tendencia: “Es una triste realidad. Yo misma fui una de esas llegadas cuando tenía 8 años. Las escuelas públicas de este país me lo dieron todo.” Este descenso en las inscripciones de estudiantes inmigrantes no solo afecta la diversidad cultural en las aulas, sino que también tiene repercusiones en la financiación per cápita de los distritos escolares.
Además, en estados como Alabama, donde la comunidad hispana ha crecido significativamente, las escuelas locales también están enfrentando un golpe económico debido a la caída en la matrícula de nuevos estudiantes inmigrantes. El superintendente de las Escuelas de la Ciudad de Albertville, Bart Reeves, informó que, debido a la menor llegada de estudiantes, se prevé que el distrito pierda alrededor de 12 puestos de profesores, lo que agrava aún más la situación.
Los testimonios de familias inmigrantes también reflejan las dificultades que atraviesan ante este panorama. Edna, una inmigrante salvadoreña que ahora cuida a los hijos de una amiga guatemalteca detenida, relató cómo la familia de su amiga se vio obligada a regresar a Guatemala debido a las políticas de deportación.
“Mi casa se siente como un jardín sin flores. Todos se fueron”, expresó con tristeza Edna, quien permanece en Florida cuidando a los hijos mientras la madre se encuentra en Guatemala.
La tendencia se extiende más allá de Florida y Alabama. En ciudades como Denver, Chicago, Houston y Boston, las inscripciones de nuevos estudiantes inmigrantes han disminuido drásticamente. En Denver, solo 400 estudiantes nuevos fueron inscritos este verano, una caída significativa frente a los 1.500 registrados el año anterior. En Houston, la escuela Las Americas Newcomer, que apoyaba a niños inmigrantes, tuvo que cerrar debido a la falta de estudiantes, pasando de 111 inscritos a solo 21.
Los expertos advierten que este cambio en la matrícula podría tener consecuencias a largo plazo para los estudiantes inmigrantes, quienes ya enfrentan barreras significativas para adaptarse a un nuevo sistema educativo. Además de los retos académicos, los niños se ven afectados emocionalmente por el desarraigo, lo que genera preocupación sobre su bienestar a futuro.