El Departamento de Estado de Estados Unidos, bajo la dirección del secretario Marco Rubio, ha revocado más de 6.000 visas estudiantiles desde enero de este año como parte de una revisión ordenada por un decreto ejecutivo que apunta a “riesgos de seguridad”. Este endurecimiento de las políticas de inmigración es una de las iniciativas más visibles de la administración de Donald Trump en el ámbito educativo.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó esta medida en sus redes sociales, después de un reporte de Fox News. Según un alto funcionario del Departamento de Estado, las visas fueron canceladas debido a que los titulares “han quebrantado la ley o expresado apoyo al terrorismo mientras se encontraban en Estados Unidos”.
De acuerdo con el funcionario citado por Washington Examiner, alrededor de 4.000 visas fueron anuladas por los infractores de la ley, incluidas personas con registros de agresión o conducción bajo los efectos del alcohol. Además, se mencionó que unos 800 estudiantes enfrentaron arrestos o cargos relacionados con agresiones, mientras que entre 200 y 300 personas tuvieron sus visas revocadas por “apoyo al terrorismo”.
El proceso de revisión de visas se ha centrado en algunos países, siendo China uno de los más destacados. En mayo, Rubio anunció que las visas de los estudiantes chinos serían «revocadas de manera agresiva», agregando que futuras solicitudes de visas de China y Hong Kong estarían sujetas a revisiones más estrictas.
Rubio’s State Department yanks more than 6K student visas due to assault, burglary, support for terrorismhttps://t.co/liElSgIbhp
— Karoline Leavitt (@PressSec) August 18, 2025
En junio, Trump emitió una proclamación que apuntaba a los estudiantes de la Universidad de Harvard, acusando a China de usar el programa para «explotar la educación superior estadounidense con fines inapropiados». Este enfoque ha intensificado las tensiones entre los gobiernos de EEUU y China en torno al uso de las visas estudiantiles.
En sentido general, el Departamento de Estado de EEUU ha indicado que aproximadamente 40.000 visas han sido revocadas en lo que va del año 2025, un aumento considerable en comparación con las 16.000 revocaciones del mismo período en la administración de Biden.
Aunque la revocación de visas no es algo nuevo, la actual administración ha intensificado el proceso. Un alto funcionario del Departamento de Estado subrayó que las visas «son un privilegio, no un derecho», y que las autoridades tomarán medidas enérgicas cuando los no ciudadanos infrijan las leyes estadounidenses.
Entre los casos más controvertidos está el de Mahmoud Khalil, un estudiante de la Universidad de Columbia que lideró una protesta pro-palestina y fue arrestado tras su activismo. Después de varios meses de lucha legal, un juez ordenó su liberación en junio. Otro caso relevante fue el de Rümeysa Öztürk, una estudiante turca de la Universidad de Tufts, detenida por su artículo crítico hacia Israel. Oztürk también fue liberada por un juez en mayo y espera una revisión adicional de su caso.
El Departamento de Estado ha reiterado enfáticamente que una visa es un privilegio, no un derecho. Esto significa que la emisión de una visa está sujeta a la discreción de las autoridades estadounidenses y puede ser revocada si el titular no cumple con ciertos requisitos o representa una amenaza para la seguridad nacional.