
El gobierno de Estados Unidos ha deportado a un ciudadano cubano condenado por graves crímenes hacia el país africano de Esuatini, marcando un hito en la política migratoria de la administración de Trump, que ha intensificado las deportaciones hacia países de terceros.
El vuelo de deportación, que aterrizó en el sur de África el martes, fue parte de un esfuerzo más amplio de EEUU para trasladar a individuos considerados peligrosos a naciones que han acordado recibirlos.
La portavoz del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Tricia McLaughlin, afirmó en un mensaje publicado en X (antes Twitter) que los deportados incluyen a personas “tan bárbaras que sus países de origen se negaron a recibirlos”.
Esta medida es la más reciente en una serie de deportaciones de migrantes con antecedentes penales graves, como violaciones, homicidios y robos, a países que no tienen vínculos directos con los deportados.
El deportado cubano fue sentenciado en Estados Unidos por una serie de crímenes graves, entre los que destacan asesinato en primer grado, agresión agravada, agresión a un oficial de policía y hurto mayor de vehículo. Además, fue miembro confirmado de la pandilla callejera Latin King. Tras cumplir una condena de tres años de confinamiento, este individuo fue incluido en la lista de los deportados a un “tercer país”.
McLaughlin destacó la gravedad de los crímenes cometidos por los migrantes deportados en esta tanda, los cuales también incluyen a individuos de Vietnam, Jamaica, Laos, y Yemen. En total, cinco personas fueron deportadas, todas con condenas por delitos graves, como violación infantil y homicidio.
Las deportaciones hacia países que no son el de origen de los migrantes se enmarcan en un fallo reciente de la Corte Suprema de EEUU, que permitió a la administración Trump reanudar las deportaciones a terceros países sin ofrecerles la oportunidad de demostrar los riesgos que podrían enfrentar al regresar a su país.
Esta decisión ha generado controversia, ya que organizaciones de derechos humanos han expresado su preocupación por las posibles violaciones de los derechos de los migrantes y la falta de debido proceso en las deportaciones.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha actualizado sus políticas, permitiendo deportaciones con tan solo seis horas de aviso en circunstancias urgentes, lo que ha generado aún más críticas. La política también establece que los migrantes deportados serán enviados a países que hayan garantizado no perseguir ni torturar a los deportados.
Dos deportados cubanos llegaron a Sudán del Sur en mayo pasado
Este caso no es el primero. En ocasiones anteriores, otros dos cubanos fueron deportados a Sudán del Sur después de que Cuba se negara a recibirlos, lo que ha provocado tensiones diplomáticas y legales. Cuba, que mantiene un acuerdo migratorio con EEUU desde la administración de Obama, suele aceptar a migrantes sin antecedentes penales o con perfiles específicos, pero rechaza a aquellos con antecedentes criminales graves o que han estado involucrados en procesos judiciales prolongados.