
El gobierno de Estados Unidos efectuó el pasado jueves 22 de febrero el onceno vuelo de deportación hacia Cuba con 51 ciudadanos de esa nacionalidad que no pudieron acreditar un status migratorio legal en suelo estadounidense.
Este evento no es aislado, sino parte de una serie de operaciones aéreas reanudadas en abril de 2023, que reflejan el esfuerzo continuo de las autoridades estadounidenses por hacer cumplir los acuerdos migratorios que tienen firmados con el régimen de La Habana.
Desde que se reanudaron los vuelos, más de 400 migrantes cubanos han sido devueltos a la Isla, a pesar de que más de 40.000 cubanos tienen órdenes de deportación final en EEUU.
Según una nota publicada por el Ministerio del Interior de Cuba, en lo que va del año 2024, se han ejecutado 19 operaciones de deportación, sumando un total de 243 migrantes cubanos devueltos a la nación antillana, incluyendo retornos aéreos y marítimos desde países vecinos como Islas Caimán, Bahamas y República Dominicana.
Por tal razón, llama la atención que estas operaciones se caractericen por la subutilización de la capacidad de las aeronaves destinadas a estos vuelos. A pesar de contar con aviones con más de 180 asientos, la cantidad promedio de transportados en cada viaje es de aproximadamente 46.
Vuelos de deportación de cubanos desde EEUU
- Primero: 123 migrantes
- Segundo: 66
- Tercer: 36
- Cuarto: 33
- Quinto: 29
- Sexto: 35
- Séptimo: 27
- Octavo: 37
- Noveno: 31
- Décimo: 37
- Onceno: 51
Lo anterior plantea preguntas sobre la eficiencia de estas deportaciones, sobre todo teniendo en cuenta recientemente se reveló que la Agencia de Inmigración y Control de Aduanas de EEUU (ICE) enfrenta un déficit presupuestario de 700 millones de dólares. Por tal motivo, se publicó en la prensa estadounidense que la agencia podría reducir su capacidad de detención y considerar liberaciones masivas de migrantes.
Cuba está experimentando un éxodo masivo, exacerbado por una profunda crisis económica. La escasez de productos básicos, la inflación descontrolada y los cortes eléctricos frecuentes son solo algunos de los factores que han impulsado a un número significativo de cubanos a abandonar la Isla, en un movimiento migratorio que supera a la crisis de los balseros y al Mariel.