DHS revoca el parole humanitario y los permisos de trabajo asociados: Migrantes deben irse

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos ha puesto fin al programa de parole humanitario, que permitió la entrada legal de más de 530,000 migrantes de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela bajo la administración de Joe Biden.
La cancelación, que llega después de una decisión favorable de la Corte Suprema en mayo de 2025, por lo cual se vuelve a emitir de forma definitiva la revocación de los permisos de trabajo y parole otorgados a aquellos beneficiarios que no han regularizado su estatus migratorio.
El programa de parole fue implementado en 2022 como una solución temporal para brindar una vía legal y ordenada a los migrantes provenientes de países en crisis. Sin embargo, tras recibir múltiples críticas, especialmente por su implementación y supervisión, el gobierno de Trump considera que el programa no cumplió con sus objetivos.
Según Tricia McLaughlin, subsecretaria asistente del DHS, la administración anterior permitió la entrada de migrantes mal verificados, lo que afectó la seguridad pública y la competitividad en el mercado laboral estadounidense.

Hasta diciembre de 2024, el programa permitió la entrada legal de 531.690 personas, distribuidas en 110.240 cubanos, 211.040 haitianos, 93.070 nicaragüenses y 117.330 venezolanos.
La revocación del programa de parole afecta principalmente a aquellos migrantes que no han logrado ajustar su estatus. Por ejemplo, en el caso de los cubanos, que pueden solicitar residencia permanente tras un año y un día de estancia en EEUU, se estima que de los 110.000 cubanos, alrededor de 26 mil aún no cumplen con el requisito de tiempo de estancia.
En el caso de las otras nacionalidades, el proceso de regularización es mucho más complejo, con lo cual serán más los afectados por la revocación del parole. Previamente, los venezolanos también recibieron la cancelación de sus permisos de TPS, por lo cual muchos deberán salir de EEUU o enfrentar las consecuencias.
En ese sentido, el DHS ha instado a abandonar voluntariamente el país, ofreciendo una asistencia para el viaje de regreso y un bono de salida de 1.000 dólares.
La decisión de la administración de Donald Trump se produce en medio de un clima migratorio tenso, donde las políticas de seguridad pública y la falta de soluciones a largo plazo continúan siendo temas clave de debate en Estados Unidos.