Un oficial de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) resultó gravemente herido el lunes en Houston tras ser agredido en el rostro con una taza metálica de café durante un operativo de arresto, en un contexto de fuerte incremento de amenazas y violencia contra agentes federales de inmigración en varias ciudades del país.
De acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el oficial sufrió una profunda laceración que requirió 13 puntos de sutura, además de quemaduras faciales. El agresor fue identificado como Walter Leonel Pérez Rodríguez, ciudadano salvadoreño previamente deportado, con antecedentes por agresión sexual a menor, abuso infantil y múltiples conducciones bajo los efectos del alcohol.
Pérez, expulsado de Estados Unidos en junio de 2013 y febrero de 2020, habría reingresado de forma irregular en fecha y lugar desconocidos. Ahora permanece bajo custodia de ICE.
La subsecretaria de Seguridad Nacional para Asuntos Externos, Tricia McLaughlin, condenó el ataque y advirtió que cualquier agresión contra un oficial de ICE será procesada con el máximo rigor legal. El caso se presenta como un episodio más dentro de una escalada de tensiones dirigidas contra agentes migratorios.
En octubre, el DHS informó que las amenazas de muerte contra oficiales de ICE se han disparado un 8.000%, impulsadas por campañas de hostigamiento en línea y discursos violentos hacia los agentes y sus familias. Aunque las autoridades no han difundido el detalle estadístico completo, la cifra refleja un cambio cualitativo en el nivel de riesgo.
El mes pasado, agentes federales detuvieron en Dallas a Eduardo Aguilar, ciudadano mexicano acusado de ofrecer dinero en TikTok a cambio del asesinato de oficiales de ICE. Según el DHS, las investigaciones han detectado múltiples llamadas intimidatorias y publicaciones en redes sociales dirigidas a agentes en Texas y el estado de Washington.
En uno de los incidentes documentados en Texas, la esposa de un oficial recibió una llamada en la que el remitente insultó a la familia, deseó la deportación “por accidente” de sus hijos y comparó a los agentes con nazis, advirtiendo que “lo mismo” les ocurriría. En otro mensaje de voz, un desconocido expresó el deseo de que los oficiales de ICE fueran identificados públicamente uno por uno y expuestos.
El jefe de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, Gregory Bovino, declaró a la cadena CBS News que estos episodios forman parte de un aumento más amplio de agresiones contra agentes federales, en algunos casos protagonizadas por ciudadanos estadounidenses. Bovino aseguró que cualquier ataque será respondido con arrestos y procesos penales, y señaló que este escenario no debería normalizarse.
Bovino añadió que organizaciones criminales transnacionales han llegado a fijar recompensas por la cabeza de oficiales federales, citando el caso de los Latin Kings en Chicago. Según el jefe de la Patrulla Fronteriza, estas amenazas refuerzan la determinación de las autoridades de actuar contra esos grupos.
En paralelo, un juez federal en Chicago analiza esta semana una petición de medida cautelar contra las tácticas empleadas por agentes federales durante la operación “Midway Blitz”, a raíz de denuncias de uso de gases lacrimógenos y otros medios de control de disturbios contra manifestantes, periodistas y líderes religiosos. El proceso judicial subraya el escrutinio creciente sobre el uso de fuerza y métodos “menos letales” en entornos urbanos.
El 1 de octubre, el FBI y el DHS emitieron un boletín conjunto de inteligencia en el que advierten que extremistas violentos domésticos han intensificado ataques contra instalaciones y personal de ICE. Desde junio, se reportaron acciones planificadas en al menos tres estados, incluido un tiroteo desde una azotea contra vehículos de transporte de ICE en Dallas, que dejó varios detenidos heridos.
En septiembre, un hombre abrió fuego desde una azotea contra un área segura de acceso de un centro de ICE en Dallas, mató a un detenido e hirió de gravedad a otros dos antes de suicidarse. Los agentes hallaron una bala sin usar grabada con la frase “ANTI-ICE” y las autoridades indicaron que el ataque tuvo motivación ideológica. El mismo complejo había sido blanco de una amenaza de bomba semanas antes.
El DHS habilitó la línea 866-DHS-2-ICE y una plataforma en línea para denunciar acoso, amenazas o publicaciones que expongan datos personales de agentes, en un intento de contener una tendencia que complica aún más el ya tenso escenario migratorio en Estados Unidos.