Desde la tarde del pasado viernes, un fenómeno meteorológico intenso, con tornados, granizos, fuertes vientos y lluvias torrenciales, ha comenzado a afectar el occidente de Cuba, dejando tras de sí un panorama de destrucción y desesperación entre las familias cubanas. Este evento, sin precedentes en la historia reciente de la isla, ha exacerbado la ya crítica situación económica, llevando a muchas familias a perder sus pertenencias más valiosas.
Las redes sociales se han inundado de imágenes y videos que testimonian la magnitud del desastre. A pesar de las advertencias previas, las autoridades parecen no haber tomado todas las medidas necesarias para mitigar los efectos de la tormenta. Un ejemplo alarmante es el desbordamiento del río Luyanó, que, debido a la acumulación de basura, se salió de su cauce por primera vez en 30 años, obstruyendo el paso del agua y precipitando la catástrofe.
El Cuerpo de Bomberos de Cuba ha estado al frente de las operaciones de rescate, especialmente en el puente sobre el río Luyanó, donde numerosos vehículos fueron arrastrados por la crecida. Este hecho pone de relieve la severidad de la situación y el heroísmo de los rescatistas en su lucha contra las adversidades.
Vecindarios enteros como Diez de Octubre, Cerro y San Miguel se encuentran bajo el agua, en algunos casos por primera vez en décadas. Esta situación ha generado críticas hacia la gestión de las represas y la preparación ante lluvias de esta magnitud. La granizada y las fuertes rachas de viento han llevado la destrucción más allá de las inundaciones, con la provincia de Artemisa y la localidad de Guanajay reportando caída de granizos y fuerte actividad eléctrica.
El Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología había advertido sobre este fenómeno hace dos días, señalando la formación de una baja extratropical entre el norte del golfo de México y el sur de los Estados Unidos. Se anticipó una banda de nublados prefrontal con actividad de chubascos y tormentas eléctricas, desplazándose hacia las provincias centrales y orientales durante el fin de semana.
La severidad del fenómeno meteorológico ha dejado a más de 270 mil hogares sin electricidad en el occidente de Cuba, con la caída de cuatro líneas de alta tensión y miles de averías en los circuitos de distribución eléctrica. La Unión Eléctrica (UNE) ha anunciado la movilización de brigadas de linieros de otras provincias no afectadas para las labores de reparación.
Mientras tanto, el Instituto de Meteorología ha emitido una nueva alerta de tormentas severas para toda la región occidental de Cuba, válida para este sábado. Se espera un aumento en la inestabilidad atmosférica, con la posibilidad de vientos fuertes, granizos y tornados, así como un riesgo moderado a alto de inundaciones súbitas en áreas vulnerables.