Steward Health Care System, una de las principales operadoras de hospitales en EEUU, incluido ocho en la Florida, se declaró en bancarrota el lunes 6 de mayo, generando preocupación entre la comunidad por el futuro de los centros sanitarios que brindan asistencia media.
La empresa, que administra 4.500 hospitales comunitarios y emplea a más de 30.000 personas, ha enfrentado serios problemas de liquidez, lo que la llevó a buscar protección bajo el Capítulo 11 de la ley de quiebras en el Tribunal del Distrito Sur de Texas.
Ralph de la Torre, director ejecutivo de Steward Health Care, explicó que “hicimos todo lo que está a nuestro alcance para operar con éxito en un entorno de atención médica altamente desafiante”S. Sin embargo, tienen “insuficientes reembolsos por parte de los pagadores del gobierno y costos laborales disparados”.
No obstante, el comunicado oficial asegura que durante el proceso de declaración de bancarrota el funcionamiento de los hospitales no debería verse afectado.
Por su parte, un portavoz de la Agencia para la Administración de Atención Médica de Florida también intervino en el tema para decir que se está “trabajando de cerca con todos los sectores afectados para mitigar cualquier impacto negativo de esta situación”.
Steward Health opera Hialeah Hospital, Palmetto Hospital, Coral Gables Hospital, North Shore Medical Center ubicados en Miami-Dade. Además, opera Florida Medical Center en Broward, Melbourne Regional Medical Center y Rockledge Regional Medical Center en el Condado de Brevard y Sebastian River Medical Center en Indian River County.
Alcalde de Hialeah tranquiliza a la población por futuro de Hialeah Hospital y Palmetto Hospital
El alcalde de Hialeah, el cubanoamericano Esteban Bovo, comentó en su perfil de Twitter que su oficina tiene conocimiento de que Steward Health, la empresa matriz de los hospitales Hialeah y Palmetto, se acogió al Capítulo 11 de Bancarrotas.
“He estado en comunicación con los líderes de los hospitales y me gustaría asegurarles a los residentes de la ciudad de Hialeah que el servicio en los hospitales de Hialeah y Palmetto no se verá afectado como resultado de la acción de quiebra”, afirmó.
En Estados Unidos, la declaración de bancarrota por parte de hospitales sigue un proceso legal que permite a estas instituciones reorganizar o liquidar sus activos. Utilizando principalmente el Capítulo 11, los hospitales pueden continuar operando mientras reestructuran sus deudas. Este procedimiento implica la elaboración de un plan de reorganización, que debe ser aprobado por los acreedores y el tribunal de bancarrotas.
Durante este tiempo, los hospitales negocian con los acreedores para ajustar las obligaciones de deuda y los términos contractuales, buscando un equilibrio financiero que permita su recuperación y rentabilidad futura bajo supervisión judicial y protección contra litigios.
Los resultados de la bancarrota pueden variar: algunos hospitales logran estabilizarse mediante la reorganización de deudas o la adquisición por entidades mayores, lo que les proporciona recursos adicionales. Sin embargo, otros no consiguen reorganizarse con éxito y pueden cerrar, lo que tiene un impacto significativo en la comunidad, especialmente en áreas donde son el principal proveedor de atención médica, afectando el acceso a servicios esenciales y la economía local.