Balsero cubano narra el drama de su travesía a EEUU: extorsión, prisión y un futuro incierto
Yudel Fernández Peralto, un migrante cubano, relató su odisea para alcanzar suelo estadounidense. La travesía, que comenzó en una frágil balsa desde Cuba hasta Cancún, México, se prolongó durante siete días de intenso peligro y desesperación. Acompañado por otros 13 migrantes, Fernández cruzó el mar con la esperanza de un futuro mejor, solo para enfrentar nuevas amenazas en territorio mexicano.
En declaraciones para el canal de YouTube Newsreporter, el balsero dijo que una vez en Cancún, el grupo fue bien recibido, pero su viaje por México estuvo plagado de extorsiones por parte de la Guardia Nacional y otros elementos corruptos que exigieron dinero para permitirles continuar. “Nos quitaron el teléfono y el dinero. La policía mexicana está llena de mafia”, denunció Fernández. A pesar de los obstáculos, logró llegar a Monterrey, donde coyotes les cobraron 10.000 dólares por llevarlos hasta la frontera con Estados Unidos.
El cruce final ocurrió por Piedras Negras, donde se entregaron a la patrulla fronteriza. Fernández y sus compañeros fueron arrestados y trasladados a un centro de detención en Texas, donde permanecieron durante un mes. “Nos trataron bien, pero fue difícil estar encerrado sin saber cuándo saldría”, explicó.
La liberación no fue completa. Al salir de la prisión, Fernández fue liberado con un grillete electrónico que debe llevar las 24 horas del día. Esta medida, común en los procesos migratorios de Estados Unidos, busca garantizar que los migrantes asistan a sus citas judiciales. Su audiencia está programada para el 28 de febrero de 2028.
Fernández destacó la incertidumbre que enfrentan los migrantes ante las políticas migratorias del gobernador de Texas, Greg Abbott, y las decisiones que tiene en mente el presidente electo Donald Trump. “Escuchamos que Trump podría deportar a los migrantes que cometan delitos, pero quienes venimos a trabajar esperamos tener una oportunidad”, agregó.
El migrante cubano expresó su preocupación por la seguridad de su familia, que permanece en Cuba. “Dejé a mis hijos, a mi esposa y a mis padres. No he podido hablar con ellos desde que llegué”, dijo con tristeza. A pesar de los riesgos y el sacrificio, Fernández no se arrepiente de su decisión de emigrar. “Lo hago por el futuro de mis hijos. Espero que podamos reunirnos pronto”, concluyó.
Muchos migrantes liberados en Estados Unidos enfrentan largos periodos de espera para sus audiencias. El grillete electrónico es una medida que se ha implementado ampliamente para asegurar que los migrantes comparezcan ante la corte, una práctica que, aunque restrictiva, permite a los migrantes permanecer en libertad mientras esperan la resolución de sus casos.
El futuro de miles de migrantes cubanos depende de las decisiones políticas en EEUU. Mientras algunos esperan regularizar su estatus, otros temen las medidas más severas que podrían implementarse tras las elecciones presidenciales de 2025.