
El Gobierno de Bahamas decidió cancelar todos los contratos existentes con los médicos cubanos que prestan servicios en sus hospitales y clínicas. La medida fue anunciada el 17 de junio de 2025 por el ministro de Salud de Bahamas, Michael Darville, en una intervención ante el Parlamento bahamense.
Darville explicó que, tras “difíciles negociaciones” con el régimen cubano, el país caribeño firmará nuevos contratos directamente con los médicos cubanos, eliminando la intermediación del Gobierno de La Habana.
Con la nueva medida, los médicos cubanos que deseen continuar trabajando en Bahamas deberán firmar contratos directamente con el Ministerio de Salud bahamense. Aquellos que no estén interesados en este nuevo modelo podrán regresar a Cuba una vez finalicen sus tareas.
Actualmente, en las Bahamas trabajan 35 profesionales cubanos, incluidos oftalmólogos, enfermeras, ingenieros biomédicos, técnicos de laboratorio y radiólogos. La mayoría de estos profesionales está dispuesto a continuar sus labores en las Family Islands, alejadas de las principales áreas urbanas del país.
Esta decisión se toma después de una serie de conversaciones entre autoridades bahameñas y estadounidenses, incluyendo al secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio. Durante una reunión con el primer ministro bahamense, Philip Davis, las misiones médicas cubanas fueron objeto de escrutinio debido a denuncias de explotación laboral.
La administración republicana ha presionado a los países que emplean médicos cubanos a cesar el modelo de contratación actual, que pasa a través del régimen castrista. En respuesta, Bahamas modificó el sistema de pagos, asegurando que los médicos recibirán directamente sus salarios desde el Gobierno bahamense, evitando así las acusaciones de trabajo forzoso.
La decisión de Bahamas también ocurre en un contexto internacional marcado por críticas sobre las condiciones laborales de los médicos cubanos en el extranjero. Según la organización Archivos Cuba, los médicos cubanos en Bahamas recibían solo una fracción de lo que el Gobierno bahamense pagaba por sus servicios.
Mientras Bahamas pagaba entre 5,000 y 12,000 dólares por cada médico, estos solo recibían entre 990 y 1,200 dólares al mes. Esta diferencia ha generado un intenso debate sobre las acusaciones de “explotación laboral”. Bahamas, por su parte, ha rechazado las acusaciones de trabajo forzoso, subrayando que el pago a través del Gobierno cubano no es una práctica inusual en las relaciones laborales internacionales.
El impacto de la decisión de Bahamas podría extenderse a otros países que emplean médicos cubanos bajo condiciones similares. Jamaica ha comenzado a revisar sus acuerdos con Cuba, y es probable que otros países sigan el ejemplo de Bahamas y ajusten sus políticas laborales con el régimen cubano.
El régimen comunista ha sido acusado de imponer condiciones de trabajo forzoso a sus médicos en el extranjero, según informes de expertos en derechos humanos y la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Entre las restricciones impuestas a los médicos se incluyen la retención de pasaportes, vigilancia constante y la prohibición de establecer relaciones con nacionales del país receptor.