Arzobispo de Santiago de Cuba clama ante la Virgen de la Caridad por corriente, comida y libertad para el pueblo
En una conmovedora celebración del Domingo de Ramos en Santiago de Cuba, Monseñor Dionisio García Ibáñez, Arzobispo de la ciudad, elevó sus oraciones a la Virgen de la Caridad del Cobre, clamando por corriente, comida y libertad para el pueblo cubano.
Ante la venerada patrona de Cuba, el líder religioso recordó que “nuestro pueblo ha dicho y repite, y eso todos lo sabemos: ‘corriente y comida’. ¿Eso es inalcanzable, eso es pedir demasiado?” Tras la pregunta el propio párroco respondió: “No”.
El religioso abordó también el tema de la libertad de expresión, reconociendo las manifestaciones pacíficas del pueblo cubano como un medio para expresar sus demandas sin recurrir a la violencia. Este gesto subraya la madurez y el anhelo de un diálogo constructivo por parte de los cubanos, quienes, a pesar de las dificultades, buscan caminos de paz y entendimiento.
“Nuestro pueblo también pide la libertad. ¿Para qué? Pues para que cada cual pueda hacer su proyecto”, afirmó.
“Los hombres estamos hechos para expresar nuestros sentimientos, nuestra manera de ver el mundo y para ser respetados por todos. Queremos vivir con mayor desahogo, queremos tratar de vivir una vida normal, en la que cada cual pueda hacer su proyecto de vida; que la vida no sea una lucha y un trabajo perenne”, apuntó.
Durante la Eucaristía, el Arzobispo hizo hincapié en los desafíos cotidianos que afronta el pueblo cubano, incluyendo los prolongados apagones que dejan a la isla en oscuridad y dificultan la vida diaria. Con una voz cargada de esperanza, pidió a la Virgen no solo por “energía interior” para soportar estas pruebas sino también por la paz necesaria para asegurar el descanso y bienestar de niños y ancianos, así como de toda la población.
En su conclusión, el Arzobispo de Santiago de Cuba hizo un llamado a la unidad, pidiendo a la Virgen de la Caridad del Cobre que interceda por todos los cubanos para que puedan ser “uno”, en un gesto de respeto mutuo.
“Te pedimos madre, que todos seamos uno, que nos respetemos, que de la misma manera que estamos empezando la Semana Santa, también te pedimos padre, que algún día veamos la luz, la luz a estos problemas, que es lo elemental que se pueda pedir”, dijo el Arzobispo que unió en oración al templo.
