El año 2025 ha sido particularmente difícil para los inmigrantes en los Estados Unidos, con medidas migratorias drásticas que han afectado tanto a indocumentados como a aquellos que llegaron legalmente.
A lo largo del año, se han deportado a más de dos millones de personas, y más de 1.6 millones se han autodeportado, lo que ha generado una crisis migratoria sin precedentes. Muchos califican este año como un “año horribilis”, comparándolo con el reinado de la exreina de Inglaterra, quien lo utilizó para describir una etapa especialmente complicada. En este contexto, las previsiones para 2026 son aún más sombrías.
Uno de los aspectos más destacados de este 2025 fue el endurecimiento de las políticas migratorias bajo la administración de Donald Trump. A pesar de las promesas iniciales de implementar medidas para controlar el flujo migratorio, las políticas se intensificaron y comenzaron a restringir aún más los derechos de los inmigrantes.
Miles de personas que habían ingresado al país de manera legal, bajo el programa de parole humanitario y el sistema CBPOne, se encontraron repentinamente sin estatus legal, ya que los permisos fueron revocados. Este giro en la política dejó a cientos de miles de inmigrantes en un limbo legal, enfrentando la posibilidad de deportaciones masivas.
La persecución y las deportaciones indiscriminadas aumentaron a lo largo del año, afectando a personas con antecedentes limpios, sin representar amenaza alguna para la seguridad nacional.
Las redadas, separaciones familiares y las restricciones al asilo se convirtieron en la tónica de un gobierno que priorizó la severidad sobre la humanidad. A pesar de los reclamos por parte de los inmigrantes y la creciente oposición política por la “crueldad” de estas medidas, el gobierno continuó implementando reformas que afectaron tanto a inmigrantes indocumentados como a aquellos que llegaron de manera legal.
La presión política se intensificó, especialmente al ver la afectación a personas con largos lazos en el país, como estudiantes o trabajadores que habían cumplido con los requisitos legales.
El 2026 pinta aún más difícil para los inmigrantes en los Estados Unidos. Se espera que las políticas migratorias se vuelvan más restrictivas, especialmente para aquellos que han vivido en el país durante años y tienen vínculos familiares, laborales y económicos. El sistema migratorio estadounidense, basado en leyes obsoletas desde 1996, está atravesando una fase crítica.
El endurecimiento de las medidas puede significar que más inmigrantes, tanto legales como indocumentados, quedarán atrapados en una red de decretos y leyes que los convierten en sujetos de deportación. Las medidas de revocación de permisos, deportaciones masivas y la eliminación de estatus legales para personas bajo el parol humanitario o el CBP1 son algunos de los aspectos que podrían volverse más comunes en los próximos meses.
Uno de los grupos más vulnerables a esta política son los inmigrantes con Estatus de Protección Temporal (TPS), especialmente aquellos de países como Venezuela, El Salvador, Honduras y Nicaragua.
Muchos de estos inmigrantes enfrentan la posibilidad de perder su estatus de protección, lo que pone en riesgo su permanencia en el país. La creciente incertidumbre en torno a este estatus ha generado una gran preocupación, ya que muchos de estos individuos han vivido en el país durante décadas y han integrado exitosamente el mercado laboral y la comunidad estadounidense.
Sin embargo, el gobierno está evaluando la posibilidad de revocar el TPS para varios países, lo que podría afectar a millones de personas.
A lo largo del 2025, el gobierno también implementó medidas para restringir la capacidad de los inmigrantes de solicitar asilo en los Estados Unidos. Se limitó la posibilidad de ingresar al país con el objetivo de buscar refugio, y los procesos de asilo se volvieron aún más complicados.
Esta situación afectó a ciudadanos de 19 países, entre los cuales se encuentran Cuba, Haití y Venezuela. Las solicitudes de asilo de personas originarias de estos países fueron suspendidas, dejándolos en espera, sin poder avanzar en sus casos. Esta restricción de trámites ha sido uno de los mayores obstáculos para los inmigrantes, especialmente para aquellos que huían de situaciones de violencia, pobreza y persecución en sus países de origen.
Otro de los puntos críticos que podría afectar el panorama migratorio en 2026 es la posible revisión de la Enmienda 14 de la Constitución de los Estados Unidos, que otorga la ciudadanía a todas las personas nacidas en el país, independientemente de la situación migratoria de sus padres.
La Corte Suprema está evaluando un caso que podría cambiar la interpretación de esta enmienda, lo que afectaría a millones de hijos de inmigrantes indocumentados. Aunque muchos creen que este derecho está garantizado, la incertidumbre ha aumentado debido a la composición conservadora de la Corte Suprema.
Para los inmigrantes provenientes de países como Venezuela, Cuba y Haití, la situación es aún más crítica. Estos países han experimentado crisis políticas, sociales y económicas que han obligado a millones de personas a huir en busca de seguridad.