Administración Trump califica como criminales a todos los que infrinjan las leyes de inmigración
La administración de Donald Trump, en un movimiento que marca un giro radical en las políticas migratorias, declaró que todos los infractores de las leyes de inmigración serán considerados “criminales”. Este anuncio fue realizado por Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, durante su primera conferencia con los medios de comunicación.
Las medidas, que ya están en marcha, incluyen un aumento drástico en las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en ciudades como Chicago, Dallas y Atlanta.
El ICE informó que, desde el primer jueves de mandato de Trump hasta el lunes, ha realizado un promedio de 710 arrestos diarios, duplicando la cifra registrada bajo el presidente Joe Biden. De mantenerse esta tendencia, las cifras superarían los picos históricos de deportaciones durante la administración de Barack Obama.
La administración Trump ha integrado otras agencias, como el FBI, la DEA y la Patrulla Fronteriza, en las operaciones del ICE, ampliando la magnitud de las redadas. Solo en Chicago, los arrestos del pasado domingo contaron con la supervisión directa del fiscal general adjunto interino, Emile Bove.
Trump eliminó las restricciones impuestas por Biden al ICE, permitiendo que los agentes deporten a cualquier persona en situación irregular, incluso si no tiene antecedentes penales. Además, extendió la autoridad de “deportación acelerada” a nivel nacional, un proceso que no requiere la intervención de un juez de inmigración y que está siendo impugnado por la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU).
Entre las medidas más polémicas está la cancelación del parole humanitario, una política que permitió la entrada legal de más de 500,000 personas de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela. También se eliminó la aplicación CBP One, que facilitaba a los migrantes la programación de citas en los puntos de entrada fronterizos, dejando a miles de solicitantes varados en México.
Trump además llegó a un acuerdo con el gobierno mexicano para reinstaurar la política “Quédate en México”, obligando a los solicitantes de asilo a permanecer en ese país mientras esperan audiencias judiciales en Estados Unidos.
El gobierno ha intensificado los vuelos de deportación, incluidos algunos con aviones militares como el C-27 que aterrizó en Guatemala el lunes pasado con 80 deportados esposados. Trump también ha utilizado la diplomacia para presionar a los países que se resisten a recibir deportados, como Colombia, amenazando con imponer aranceles si no colaboran.
El Pentágono desplegó 1.500 soldados adicionales en la frontera con México, donde realizan tareas de vigilancia y apoyo logístico, a pesar de las limitaciones legales para la participación militar en la aplicación de la ley civil.
La movida de declarar como “criminales” a todos los que violaron las leyes de inmigración, como lo es el hecho de cruzar la frontera sin autorización, ubica a los migrantes en el grupo de prioridades para la deportación. Según todos los discursos de Trump lo primeros migrantes en ser deportados son aquellos que tiene registros criminales.